• José Becerra M.D., M.P.H.

Bioinformática y sabiduría


Las doce letras que cambiaron el mundo
El genoma del nuevo coronavirus esconde una brevísima secuencia sospechosa de ser la principal culpable de su insólita capacidad de contagio y de su virulencia - Fuente: El País

La disciplina de la bioinformática, ese reciente maridaje de la biologia —la ciencia de la vida— con las ciencias de computación, no debe perder la memoria de sus raíces.

The Roots of Bioinformatics in Theoretical Biology Paulien Hogeweg

La bioinformática originalmente se dedicó al estudio de procesos informáticos en sistemas bióticos. Resulta fascinante observar cómo los sistemas vivos captan, procesan, preservan y utilizan información, una inteligencia natural que les permite evolucionar, superando adversidades en la adaptación a su ambiente.


La inteligencia es ciertamente una propiedad de los organismos vivos. Sin embargo, otra propiedad de la vida, ortogonal a la inteligencia, es la voluntad o propósito. Entiendo que el argumento teleológico ha sido desfavorecido por la ciencia posterior a la huella que Darwin dejó en sus estudios sobre la evolución biológica por selección natural. También lo fue la existencia del eter como medio de transmision de energía en un espacio vaciado por las teorías relativistas. Sin embargo, la revolución de la mecánica cuántica ha rescatado y reformulado ese «vacío» como una matriz etérica viva donde nacen y renacen partículas subatómicas (The Lightness of Being, por Frank Wilczek). Darwin nunca probó la invalidez del argumento teleológico sino que, al igual que Einstein, lo hizo irrelevante para su teoría. En mi vocación por descifrar el código de la vida, yo no he renunciado a estudiar el propósito de todo organismo vivo —y de la vida en general— además de estudiar su inteligencia. Por eso me sigo preguntando, mas allá de inteligentemente procurar su adaptación y supervivencia, ¿cuál es el propósito de los doce nucleótidos adicionales que le permte a la espícula del SARS-CoV-2 ser precortada por la proteasa de Furina para facilitar su contagiosidad? ¿Cómo se integra ese propósito del virus al propósito ecológico de la vida planetaria?


¿Cuál es el significado de la pandemia COVID-19 en la cual su biología molecular probablemente sea sólo un accidente?


¿Qué es la vida? ¿Surge de la materia o es la causa primaria del mundo material? ¿Es la vida la fuerza motriz de la evolución o es el resultado de mutaciones genéticas guiadas ciegamente por el azar adaptándose al ambiente material? Y estas preguntas fundamentales tan solo rozan la superficie, pues aun no consideran el gran misterio del surgimiento de la conciencia y del fuego prometéico de la vida autoconsciente. Intuyo que el estudio conjunto de la inteligencia y el propósito de la vida nos aproximará a cierta sabiduría acerca de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. ¿No debe ser esa la razón fundamental de estudiar científicamente la evolución de la vida?


Ese sentido de dirección no lo brinda la inteligencia, soltera y aislada de propósito, que nos predica la ciencia de Darwin. Esa ciencia darwiniana adolece de sabiduría. La inteligencia no es sabiduría. Quizás sea ese un planteamiento bioético fundamental que nos presenta esta pandemia. ¿Quo vadis, homo sapiens?

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