• José Becerra M.D., M.P.H.

Prevención de bulos

The degree of novelty and the emotional reactions of recipients may be responsible for the differences observed.
We found that false news was more novel than true news, which suggests that people were more likely to share novel information. Whereas false stories inspired fear, disgust, and surprise in replies, true stories inspired anticipation, sadness, joy, and trust. Contrary to conventional wisdom, robots accelerated the spread of true and false news at the same rate, implying that false news spreads more than the truth because humans, not robots, are more likely to spread it.

Los bulos (falsos rumores) y los virus comparten modelos similares de transmisión. En su forma más sencilla, epidemiólogos y matemáticos han diseñado modelos de contagio que dividen a la población en tres compartimentos principales: susceptibles, contagiosos y recuperados.


La medicina preventiva considera tres niveles de prevención —primaria, secundaria y terciaria— también aplicables tanto a enfermedades como a los bulos. La prevención primaria consiste en vacunar a la población contra los bulos; la secundaria sería mitigar su impacto desmintiéndolos; la terciaria sería rehabilitar tanto al contagioso como al contagiado.


La viralidad de un bulo está determinada por tres factores: su contagiosidad, su caducidad y la red de contactos. Estos tres factores se resumen por el índice de reproducción, el número promedio de contagios directos producido por un agente contagioso. En una población susceptible, el crecimiento inicial de un virus altamente contagioso y letal a la verdad (carente de veracidad) es cuasi-exponencial. Así lo demuestra el estudio de los investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) que publicaron el artículo al epígrafe en la revista Science.


El índice de reproducción de los bulos que circulan en internet es mayor que el de las enfermedades infecciosas tradicionales debido a la capacidad exponencial de transmisión que provee la red cibernética de contactos. Sin embargo, los investigadores de MIT encontraron que esa red es una condición necesaria pero no suficiente para su eficaz transmisión. Las espículas que confieren el alto grado de contagiosidad a un bulo son su novedad y su impacto emocional.


Bulos bien diseñados para aprovechar la vulnerabilidad emocional del susceptible calibran su antigenicidad para atizar el miedo, sembrar dudas y producir desconfianza, particularmente en situaciones donde reinan la incertidumbre, dudas sobre la verdad y la desconfianza en las autoridades tradicionales. La intensa reacción emocional al sentirse engañado, así como la indignación ante el engaño, impulsan la transmisión acelerada del bulo. El engañado quiere compartir la información «privilegiada» que intentan suprimir quienes aparentemente conspiran contra la verdad. Pero todo es una farsa, una mutación memética en la que el conspirador se enmascara y se convierte en conspirado para penetrar las células de cuerpo emocional del susceptible y así reproducir su mensaje lesivo a la verdad.


La vacuna contra los bulos tiene dos componentes. Primero, una mente bien informada, oportunamente actualizada en la novedad y bien capacitada en el pensamiento crítico. Segundo, el equilibrio emocional conferido por prácticas meditativas como el «mindfulness», con la confianza y el regocijo de vivir amable y plenamente en tiempo presente, con una mente inquisitiva capaz de distinguir el grano de la paja, sin enjuiciamiento, pero con discernimiento.


La prevención secundaria de los bulos desmintiéndolos es una ardua tarea evocadora del mito de Sísifo y de la necesidad de «achatar la curva epidémica» antes de que colapse al sistema sanitario. La magnitud de la tarea de desmentir un bulo, una vez se ha escapado del laboratorio y ha infectado a una masa crítica de la opinión pública, es inmensa y algunas veces inútil. Por eso la importancia de desarrollar inmunidad de grupo («herd immunity») contra el antígeno común de los bulos mediante una vacunación eficaz y oportuna.


Si bien la mayoría de los ingenuos retransmisores de bulos son personas buenas y honestas, los autores de las teorías de conspiración usualmente son intelectualmente deshonestos. Toman el camino fácil de la jaibería señalando inconsistencias —muchas veces válidas— en las hipótesis científicas, pero trasladando la responsabilidad de encontrar la prueba de su teoría a los demás. Para beneficiarse de su teoría de conspiración — vendiendo libros, reclutando seguidores— solo es necesario sembrar dudas razonables. La prueba científica casi nunca les importa; les importa más beneficiarse personalmente al sembrar dudas sobre la veracidad de los hechos, dudar hasta del mismo método científico, un método inherentemente imperfecto por su dependencia en la lógica inductiva y el razonamiento probabilístico. Su rehabilitación al servicio de la verdad depende de alguna transformación psicológica que les permita expresar el gene —usualmente recesivo— del altruismo latente en el alma humana y que renuncie al servicio del interés propio.


La rehabilitación (prevención terciaria) del contagiado es un asunto laborioso y delicado. Puede curarse de un bulo, pero la secuela de escepticismo y de cinismo puede no permitirle vivir a plenitud hasta que recobre la confianza en la bondad de sus semejantes, en la belleza de la vida y en la verdad de los hechos.


La verdad existe. No hay deber ético más elevado que el culto a la verdad; el amor a la verdad se cultiva y se expresa como una vocación de constante servicio a la sabiduría.


Dijo Hostos:


La verdad y el bien siguen un mismo camino. El que busca la verdad, encuentra el bien. -Eugenio María de Hostos v19 p294 (HI)

Yo suscribo, integrando conocimientos, invocando sabiduría. -JB


El autor es médico especialista en medicina preventiva con subespecialidad en epidemiología matemática.


José Becerra, MD, MPH, FACPM

Atlanta, GA & San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Retired Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics (Ad Honorem)

University of Puerto Rico - Medical Sciences Campus

Graduate School of Public Health

Maternal and Child Health / Human Development Program


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